Alex Haley - Raíces

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Crítica realizada por Nieves Hidalgo

Me he pensado mucho si debía hacer una reseña sobre este libro porque, aunque el libro no se lo haya leído todo el mundo, seguro que muchos conocen la película. ¿Quién no ha oído hablar de Kunta Kinte, cuando nos impactó en cada capítulo, cuando muchos sufrimos con su sufrimiento y nos alegramos de los pequeños logros? Sin embargo, al final he pensado que no vendría de más. A fin de cuentas, una cosa es una película o una serie, que lógicamente tiene que adaptar la historia del libro a otro medio, y otra cosa muy distinta es el libro en sí.

Desde luego en esta historia, como en otras muchas, eso de que una imagen vale más que mil palabras, no pega ni con cola. Al menos, es lo que yo pienso. Porque ver el sufrimiento de una raza humillada llega al alma, pero leer las descripciones de quien ha escrito la historia, le pone a uno los pelos de punta. Te cabrean ambas cosas, eso sí, si tienes sensibilidad, algo que se está perdiendo.

No es un libro sencillito, de esos que te bebes en dos tragos. Es una historia cruda y cruel en la que se nos cuenta cómo era la vida de los esclavos, hombres y mujeres sin derecho alguno por el simple hecho de tener otro color de piel. Un libro que comienza contándonos la vida en Gambia, los sueños de personas que aman, sufren, aprenden a convivir y quieren llevar una vida pacífica.

Kunta es un chico inteligente, pero es negro. Y eso es lo que les importa a los traficantes de esclavos que aparecen de golpe en la vida del poblado.

La descripción que se hace en el libro del cambio radical en la vida de este muchacho, es impresionante. Olemos el miedo, escuchamos sus pensamientos aterrorizados, vemos cómo día a día pierde la esperanza.

No es una historia inventada, al menos creo que no lo es por completo porque creo que el autor buscó datos referidos a sus propios ancestros. Doblemente duro escribir sobre una cosa así, por eso tiene más mérito.
Por un lado, el libro te hace pensar que el ser humano no merece ser llamado así, que muchas veces somos peores que los animales. Por otro, tienes una subida de adrenalina sabiendo que hay millones que denostan este tipo de comportamientos, que piensan que todos somos iguales tengamos el color de piel que tengamos. Eso te hace seguir creyendo en las personas.

Por mi parte, doy las gracias a la persona que escribió este libro porque conciencia a la gente.

Creo, con sinceridad, que es un libro que no debe faltar en nuestras librerías. Un libro que prestar, con vuelta por supuesto, y que entregar como una joya a nuestros hijos o nietos.

Por desgracia, y aunque estamos ya en el tan cacareado siglo XXI, que parece que nos ponemos una medalla cuando lo decimos, las sustanciosas cantidades de dinero que se siguen ganando a cuenta de los esclavos (de otra forma, pero esclavos al fin), sigue siendo una vergüenza mundial. Esperemos que para el XXII, si es que la Tierra llega allá, hayamos aprendido algo. Lo dudo. Siento parecer pesimista, pero es que algunas cosas me superan.

De verdad, leed esta historia porque es fantástica.

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