Alexandre Dumas (hijo) - La dama de las Camelias

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Crítica realizada por Crishi

"La dama de las Camelias" está inspirada en la historia de Marie Duplessis, una cortesana parisina del siglo XIX que mantuvo un romance con el propio autor del libro y, que a su vez, estuvo relacionada con personalidades relevantes de la época.

La obra pertenece a un movimiento literario llamado Realismo, el cual, pone de manifiesto la crudeza de la realidad y se centra en el perfil psicológico de los personajes. Esta novela me ha parecido la radiografía de un enfermo esqueleto social caracterizado por la opulencia, pero por cuya porosidad rezuma la evidencia de unos rígidos referentes sociales. La doble moral se expone y critica abiertamente para que el lector se sienta involucrado en la lectura, y la juzgue. No obstante, es un libro que contiene una historia de amor de las más extraordinarias y dramáticas de la literatura universal.

La historia comienza en 1847, cuando el narrador, persona que relata los hechos corroborados mediante testigos y por él mismo en el desenlace, se siente atraído por la subasta de las pertenencias de Marguerite Gautier, que tras su muerte, son subastadas para sufragar las deudas que la acuciaban en vida.

Marguerite, una bella chica de campo que deja su hogar para vivir en París, comienza una vida de lujo desenfrenado y se convierte en la famosa mantenida de un duque. Utiliza ropa exquisita, elegantes cupés, tiene un piso repleto de objetos costosos y es asidua a eventos sociales, pero, a diferencia de otras mujeres de su misma condición, hace lo posible para pasar inadvertida. Este distanciamiento la rodea de un halo de misterio que despierta el interés de acaudalados y prestigiosos miembros de la alta sociedad parisina, y que suspiran por ser sus amantes. De hecho, algunos condes llegan a serlo. Marguerite concede "favores" a cambio de regalos y dinero para poder llevar un elevado ritmo de vida e ir pagando deudas. Por aquel entonces, Marguerite ya estaba enferma.

En la subasta, el narrador, que en su día conoció de vista a Marguerite, se hace con el libro de la fallecida que contiene una dedicatoria firmada por Armand Duval. Pasado un tiempo, un desconsolado y enfermo señor Duval contacta con el narrador para recuperar el libro. Durante sus visitas, Armand le muestra una serie de cartas que Marguerite le escribió a él en su lecho de muerte y que le dió a Julie Duprat, persona por la que fue atendida en los últimos días de su existencia, donde se revela el motivo por el cual tomó la decisión que marcó el rumbo de su relación, así como el profundo carácter humano que de verdad define a Marguerite Gautier.

A partir de aquí, Armand Duval toma las riendas del relato, y narra la difícil relación amorosa que mantuvo con Marguerite.

Armand Duval es un joven abogado con apenas fortuna pero procedente de una honorable familia. Con una renta y unos escasos ingresos que le permiten vivir en París sin excesos, se dedica al "deporte" de la época, la ociosidad.

Dos años atrás, Armand quedó fascinado por la belleza deslumbrante de Marguerite Gautier y por algo más fuerte que no supo determinar, pero la indiferencia y el desdén con que Marguerite trató a Armand, hizo mella en su orgullo. Sin embargo, no se olvida de ella. Marguerite ya ocupa su mente, y su corazón.

Años después, vuelven a encontrarse y, Armand, conmovido por la grave enfermedad que ella padece, se ofrece a cuidarla de manera desinteresada, y a alejarla de una existencia llena de vicios. Es en este momento, cuando Armand deja entrever su apasionado enamoramiento. Marguerite, escéptica, le plantea los inconvenientes y las consecuencias que una relación de ese calibre puede presentar ante una sociedad escrupulosa y, por supuesto, condicionada por su enfermedad. Aún así, Marguerite acepta la proposición pero le impone una serie de condiciones que, aunque dolorosas para Armand, éste asumirá cegado por el vehemente amor que siente por ella.

La historia también cuenta con unos personajes secundarios. Por un lado tenemos a Prudence Duverney, antigua cortesana que acompaña a Marguerite y que le sirve de intermediaria entre sus amantes, y, de otro lado, está el padre de Armand cuya presencia dará lugar a un importante giro en los hechos.

Cada vez que me he puesto a leer el libro, he terminado sentada en el filo del sillón con una mano sobre el pecho, mientras mis labios articulaban palabras pronunciadas en un susurro. Palabras que antes habían calado tanto en mi mente como en mis sentidos, y que me han emocionado.

El libro me ha parecido un viaje introspectivo en la psique de los protagonistas, cuya relación amorosa viene limitada por la moralidad de un entorno social hipócrita y opresivo, con apenas momentos felices y muchos tristes, yo diría que, a veces, hasta agónicos. El relato aborda una historia sencilla en su desarrollo, nada que ya no hayamos leído antes, pero intensa y profunda en la forma en que se describen los sentimientos de sus protagonistas. Ellos mismos se encargan de analizar y reflexionar su situación exponiendo sus debilidades, como los celos, dudas y miedos, todas ellas comprensibles en modo alguno.

Armand es un protagonista que me ha gustado por su nobleza de sentimientos, su paciencia y apasionamiento, y, ante todo, por su sensibilidad. Es un protagonista lleno de retos debido a todos los matices emocionales por los que atraviesa. En cambio, Marguerite, un ser aparentemente frío, me ha producido compasión ya que es víctima de la sociedad en la que vive, que aprueba tener amantes en privado pero rechaza el verdadero amor de una cortesana en público.

Soy consciente de que este libro no guarda una de las normas fundamentales de lo que hoy en día define a la novela romántica, de la misma forma que sé que la historia va envuelta en una melancolía aplastante, pero es una gran satisfacción leer un clásico y haber disfrutado plenamente de su lectura. Eso sí, si sois sensibles, tened un pañuelo a mano porque os vais a emocionar.

Valoración personal: Excelente.

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