Johanna Lindsey - Cautivo de mis deseos

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Crítica realizada por Bree

Devastada por la muerte de su madre, Gabrielle Brooks de dieciocho años abandona Inglaterra en dirección a una isla caribeña en busca de su padre perdido. Pero en lugar de encontrar a un distinguido capitan de navío mercante, ¡descubre que su padre es un pirata! Tras pasar tres maravillosos años en el mar y buscando tesoros con él, Gabrielle se disgusta cuando su padre le dice que ha de volver a contrar un marido adecuado. Su antiguo amigo James Malory la ayudará a presentarse en sociedad.

En Londres, Gabrielle es llevada a bailes y fiestas por la esposa de James Malory, Georgina, y su hermano, Drew Anderson, un capitán de navío americano que está de visita. Aunque se siente atraído por la belleza de la joven Gabrielle, Drew un atractivo vividor, no quiere nada con la joven que va buscando marido. Molesta por la indiferencia de Drew, Gabrielle se ha propuesto atraer su atención. Pero entonces Drew la involucra en un escándalo la noche anterior a zarpar rumbo a América, y la joven jura vengarse. Ayudada por los marineros piratas de su padre, Gabrielle capitanea el barco de Drw y le hace prisionero. Pero al tiempo que la pasión les enciende y les lleva en su viaje, se hace difícil decir quién es el captor y quien el cautivo.

Esta novela está ambientada entre el fascinante Londres del siglo XIX y el Caribe.

Gabrielle Brooks sufre un duro golpe cuando pierde a su madre y tiene que abandonar Inglaterra para descubrir que su padre, al que casi no ha conocido, es un auténtico pirata asentado en la isla caribeña de Saint Kitts.

Pasa tres años de ensueño junto a él, disfrutando de paradisiacas playas de arena dorada, de magnificas puestas de sol y largos paseos a caballo.

Nathan Brooks adiestrará a su hija en el arte de navegar y en la aventura de descubrir tesoros enterrados.

Sin embargo va llegando la hora en que la muchacha debe casarse y el mejor sitio donde buscarla un esposo es en Londres, para eso Nathan contará con James Malory un antiguo conocido que está en deuda con él y que se hará cargo de presentar a Gabrielle en sociedad.

Drew Anderson es el hombre destinado a desquiciarla y a un tiempo, a despertar en ella una ardiente pasión que no podrá arrancarse del corazón.

Drew, un truhan encantador, se siente atraído con la belleza de la joven, pero no está dispuesto a casarse todavía ya que adora la libertad en la que vive.

Fastidiada porque Drew se muestra indiferente con ella se propone llamar su atención.

¡Ella es la hija de un pirata y nadie se burla de ella!

Gabrielle, con ayuda de los marineros que están bajo las órdenes de su padre, se hace con el barco del hombre al mismo tiempo que lo retiene prisionero.

Lejos de vengarse de él que son sus principales intenciones, es ella la que acaba enamorada o tal vez... ¿será ella la cautiva?

Esta novela pertenece a la saga Malory, para mi gusto es una de las más flojas, de fácil lectura y bastante entretenida.

El protagonista esta vez es el hermano de Georgina, esposa de James.

Sí me llamó la atención en su día fue porque Johanna incluyó de forma directa a James Malory que es uno de los protagonistas de los primeros libros de la saga, pero me pareció bastante sosa y falta de pasión.

Estuvo bien que Gabrielle quisiera vengarse del hombre tomando prisionero en su propio barco pero yo creo que le falta más aventura o quizá acción. El Romance tampoco es de los más logrados ya que esta autora siempre, o casi siempre, hace unos amoríos buenísimos.

También podría decir que tiene sus puntos divertidos además se sale bastante de lo común al ser ella quien lo hace prisionero.

En definitiva es un libro entretenido, flojo para ser de piratas, pero no es imprescindible dentro de esta saga.

 


 

Crítica realizada por Ealasaid

Por fin, después de mucho esperar, llega una nueva novela de los Malory, aunque el protagonista no es realmente uno de los Malory sino Drew Anderson, uno de los hermanos de Georgina.

Tras morir su madre, la joven Gabrielle Brooks se embarca rumbo a las indias occidentales en busca de su padre, a quien no ve hace largo tiempo ya que el hombre es capitán de un barco mercante. En alta mar, el barco en el que viaja es atacado por piratas y Gabrielle es tomada prisionera en espera de encontrar a su padre y que éste pague el rescate. No está muy segura de si podrá encontrar a su padre, pero para su sorpresa, se encuentra con él fortuitamente, ya que Nathan Brooks es en realidad uno de los capitanes piratas que comparte refugio con el grupo que ha capturado el navío en que viajaba su hija.

Pese a su asombro inicial al conocer la verdadera vida de su padre, pronto comienza a disfrutar viviendo con él y compartiendo sus viajes en busca de tesoros escondidos; hasta que el hombre que le interesa la rechaza y Nathan decide enviarla de vuelta a Inglaterra para que cumpla los sueños que su madre tenía para ella: ser presentada en sociedad y encontrar un buen marido.

Gabrielle llega a Londres acompañada de su amiga y doncella, Margery, y dos de los hombres de su padre, con una carta en el bolsillo para Lord James Malory, en espera que él la acoja y se ocupe de su presentación ante la alta sociedad en pago de un importante favor que Nathan le hizo años atrás.

Pese a que Malory es uno de los hombres mas atemorizantes que ha conocido en su vida, él y su familia la acogen con cariño y dejan de lado sus planes de viajar a América para encargarse de que Gabrielle disfrute de la temporada. Su esposa, Georgina, la lleva de fiesta en fiesta, escoltada por su hermano Drew.

Gabrielle conoció a Drew en los muelles, donde tuvieron un encontronazo y desde un principio se llevan como el perro y el gato, lo que no evita que ambos se sientan mutuamente atraídos. Pero cuando parece que comienzan a llevarse mejor, la noche antes de volver a América, Drew se presenta borracho en una velada y la acusa de ser la hija de un pirata delante de uno de sus pretendientes. Desde ese momento, Gabrielle jura vengarse a toda costa, y ¿qué mejor forma de hacerlo que demostrar a Drew lo que es una dama pirata, como tantas veces la ha llamado medio en broma medio en serio, tomando el mando sobre su barco y convirtiéndole a él en su cautivo?

Tras la gran decepción que supuso Una propuesta escandalosa he disfrutado mucho con este nuevo libro de Lindsey, aunque no es una de sus mejores novelas.

Reconozco que los diez primeros capítulos se me hicieron un tanto pesados, pero no os preocupéis porque teniendo en cuenta que consta de cincuenta y dos, no son tantos. En esos primeros capítulos, nos narra el cautiverio de Gabrielle hasta encontrar con su padre, su vida con él y su decisión de mandarla a Inglaterra, así como los planes de los Malory de viajar a América y brevemente la boda de Jeremy y Dani. Pero tras la llegada de Gabrielle a Londres para instalarse en casa de Georgina y James, pronto la cosa comienza a ponerse interesante con sus rifi-rafes con Drew. Básicamente lo que me ha tocado las narices de esta primera parte es que ocupa muchos párrafos hablándonos del pasado de los Malory; comprendo que la autora debe presentarles y hacerles interesantes de forma que las lectoras que no hayan leído sus correspondientes novelas vayan corriendo a buscarlas, pero para quienes les conocemos bien, esos párrafos hubieran estado mejor empleados contándonos más de su vida actual o, simplemente, podría haberlos omitidos y hacer unas presentaciones más breves e ir directa al grano: el romance entre Gabrielle y Drew.

Desde la publicación de Amable y Tirano, muchas son las que han suspirado por Drew Anderson. Joven, encantador, protector con su familia, seductor y bromista es como le habíamos visto hasta ahora, pero en Cautivo de mis Deseos a veces se comporta como un auténtico capullo con Gabrielle. Es cierto que en su primer encuentro ella fue imperdonablemente brusca pero Drew se pasa mucho más después. La desea, pero no quiere desearla porque se supone que es una joven inocente que para colmo está bajo la protección de su propia hermana; por eso, prefiere pensar que es una dama pirata y que como tal, tiene poco de inocente, lo que la pone más a su alcance, pero a su vez eso también le molesta ya que tanto él como sus hermanos tienen buenos motivos para despreciar a los piratas (a pesar de estar emparentados con uno); y, para rematar, su búsqueda de marido le pone celoso, aunque ni loco lo admitirá. Todo eso es lo que hace que actúe como un tonto.

Gabrielle no está contenta con la idea de su padre de buscarle un marido en Inglaterra, le gusta su vida en el Caribe. Con ideas románticas acerca de como será su esposo, desea un hombre que acepte vivir al menos parte del año en su hogar. Tras los roces iniciales, Drew asciende a los primeros puestos del "marido ideal" aunque sabe que él no desea casarse, NUNCA, pero cuando él la insulta delante de uno de sus pretendientes con más probabilidades de acabar convirtiéndose en su marido, estropeando no sólo su oportunidad con él sino con cualquier hombre inglés, Gabrielle decide dejar de lado su romántica visión de Drew, hacer que la desee aún más, se enamore de ella y abandonarle.

Pese a que sus comportamientos no siempre son de mi agrado, el total de su relación sí que me ha gustado: las divertidas disputas, la sensualidad que chisporrotea cada vez que están juntos...

En cuanto a personajes secundarios, obviamente James Malory es el que ha capturado toda mi atención. Aunque la llegada de la joven Gabrielle estropea sus planes de hacer feliz a Georgina visitando América (ni loco iría él sino fuera por su adorada esposa), la acepta en su casa como una más; le toma el pelo, la protege... eso sí, a pesar de que Brooks la ha dejado bajo su cuidado, James aprovecha la presencia de sus cuñados para escaquearse de actuar como escolta cuando ella y su mujer acuden a los diversos bailes. Y cuando le llegan las noticias del asalto al barco de Drew, no duda en seguir su estela y poner las cosas en orden.

A pesar de que como digo me lo he pasado muy bien leyendo el libro, no puedo evitar pensar que Lindsey no ha puesto todo su corazón en él como hizo con otros Malory, no se ha esforzado como debiera. Hay una escena en la que Drew está cautivo y para tentarle, Gabrielle le dice que está muy sucio y necesita un baño, encargándose ella misma de bañarle ya que él está encadenado, que me ha recordado peligrosamente a la escena de Amable y Tirano en que James le pide a Georgina, todavía disfrazada de grumete, que le ayude a bañarse, esperando que ella caiga en la tentación y revele su farsa.

Además, nos presentan Cautivo de mis Deseos como una novela de piratas y, francamente, las escenas relacionadas de verdad con piratas y sus actos, son mínimas. Gracias a Dios eso era lo que menos me interesaba al comprar el libro, lo que yo quería era leer de una vez el romance de Drew Anderson y ahí no me ha decepcionado.

De cualquiera manera, las auténticas fans de Lindsey disfrutarán también de su lectura ya que es una novela divertida y sensual.

 


Crítica realizada por Letra Escarlata

 

Gabrielle Brook viajaba camino al Caribe para poder encontrar a su padre ya que su madre había fallecido. Quería encontrarlo pues todos sus buenos recuerdos de su infancia la llenaban su amado padre, hasta que un día desapareció en una de sus travesías mercantes. El barco de Gabrielle es abordado por piratas y secuestrada, así que los villanos pretenden pedir un alto rescate, aunque no se imaginaba que su padre fuera a rescatarla como un verdadero pirata y jamás imaginaría que además fuese su oficio, un bucanero buscador de tesoros.
Nathan Brook decide aprobechar el tiempo con Gabrielle y enseña a la chica a navegar y valorar la satisfacción que tiene cada vez que encuentra un tesoro. Gabrielle pasa unos años en la feliz compañía de su padre pero al no ser un hombre con título los aristócratas que viven en las islas la desprecian como hija de un hidalgo pero sin rango ni abolengo. Así que es difícil encontrar un marido y Nathan decide enviarla de nuevo a Londres para ser presentada en sociedad con la protección de su gran amigo, Jame Malory. Gabrielle es reacia a dejar las islas, ha vivido libre y disfrutado de su soltería sin la necesidad de la compañía de un hombre pero al final accede a la petición de su padre y regresa a Londres junto a los ayudantes de su padre.
Nadie en Londres conoce a la nueva debutante y todos los caballeros quieren cortejarla pero un hombre que ama el mar está dispuesto a entrometerse demasiado en su destino, el arrogante Drew Anderson.
Drew Anderson odia a los piratas porque siempre ha sabido por sus hermanos que han sido atacados y robado toda su mercancía, y además su cuñado es un ex pirata que aún no puede soportar y porque quiere mucho a su hermana Georgina un ángel y un arma cargada si te atreves a enfrentarse a su amado marido, Drew consiente quedarse unos días aguantando su compañía y su hospitalidad. Pero su visita se irá alargando por encontrarse con la misma horma de su zapato, una muchacha altiva y con carácter y que además es hija de un pirata. Logrará ponerla en un aprieto pero no sabe con quién se ha topado hasta el punto de ser atrapado en su propio barco y quedar cautivo en su camarote.
Gabrielle además está decidida a contratacar al más perverso de los piratas Pierre Lacross y conseguir que liberara a su padre aunque fuera con o sin la ayuda de su amado Drew.
Me he encontrado navegando por los mares del Sur hasta llegar al Caribe y he disfrutado con una pareja divertida y apasionada. Gabrielle es una muchacha muy decidida a robarle el corazón a un obstinado Drew que se niega a ver más allá de su odio hacia los piratas. Este hombre me ha emocionado hasta el punto de reir a carcajadas por situaciones comprometidas y además muy románticas.
Ha sido una lectura muy amena, una aventura de piratas con batallas sobre el mar y abordajes en cada puerto, un drama y la búsqueda de un tesoro, me he entretenido y sin darme cuenta he terminado con una sonrisa y queriendo conocer a toda esta impresionante familia. Mi puntuación un 4.

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