Agatha Christie - Las manzanas

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Crítica realizada por Nieves

Ariadne Oliver está de visita en casa de su amiga Judith Butler. La casa hierve de actividad, pues se prepara una fiesta de Halloween y hay que organizar diversos juegos, como el de pescar manzanas con la boca en una palangana llena de agua. Nadie tiene tiempo o ganas de prestar atención a Joyce, una pequeña que afirma haber presenciado un asesinato; el anuncio se toma como el invento de una mente muy imaginativa, para no decir mentirosa, que es la fama que persigue a Joyce. Pero poco tiempo pasará antes de que la propia Joyce aparezca muerta, con la cabeza metida en la palangana, y tenga que intervenir Hercule Poirot a resolver el caso.

Opinión:

Descubrir una novela más de mi queridísima Ágatha, es como un regalo de Navidad. No me puedo resistir a tenerla porque todas las que he leído de esta mujer me han encantado.

La acción se centra en una zona de gente con poder adquisitivo, no muy lejos de Londres, y como hemos leído ya en la sinopsis están en Halloween.

La señora Drake ha prestado su casa para hacer la fiesta de esa noche y los preparativos tienen a todos de cabeza, quieren que salga perfecto. Tiene que haber comida, bebida y juegos para divertir a los asistentes, que serán unos cuantos. No es una fiesta para mayores, sino para los pequeños, para los chicos y chicas del lugar.

Como es habitual en las novelas de esta autora, hay un montón de personajes que intervienen en el argumento de la novela, y entre ellos destaca una escritora, Ariadne Oliver, que curiosamente está por allí, disfrutando de esas fechas en casa de una buena amiga, la señora Butler.

El ambiente parece normal, distendido, pero los lectores que ya conocen las novelas de Ágatha C. saben que cada detalle es una pista, cada mirada un reto y cada palabra puede llevarnos al culpable. Por eso, cuando la pequeña Joyce, en mitad de las conversaciones sobre las novelas de la señora Oliver, dice que ella ha visto un asesinato, nadie hace caso. La niña tiene fama de fantasiosa, así que todos continúan colocando las cosas para la gran noche.

Pero Joyce aparece muerta. Y no de un modo normal, sino aparentemente ahogada en un cubo en el que han puesto agua y manzanas (uno de los juegos de esa noche será coger manzanas con la boca). Empieza pues la intriga. La escritora pide ayuda a Hércules Poirot y desde aquí todo va a ser una búsqueda incansable de hechos que nos lleven a dar con el culpable.

Muchas conoceréis a Poirot, así que solo diré que sigue siendo un personaje serio, estirado, a veces irritante, pero con una increíble facilidad para sacar conclusiones.

La ambientación me ha gustado mucho, me ha hecho meterme de lleno en la fiesta y en las costumbres de la zona donde se desarrolla, conocer un poco más esos juegos que en Inglaterra son costumbre y aquí no se llevan. Me han parecido divertidos y muy curiosos. Además, he encontrado esta novela distinta a otras que he leído de la autora, porque no solo se centra en las pistas, sino que deleita con una serie de datos sobre la celebración muy interesantes. La verdad es que desconocía muchos de los juegos y son francamente divertidos.

Al igual que en anteriores novelas, me he sentido un poco detective, he ido codo a codo con el investigador, he preguntado a los sospechosos... Eso sí, no he conseguido tampoco esta vez adivinar quién era el culpable. Ágatha C. es la única escritora de novelas policíacas a la que no adivino el malo antes de llegar al final. Da rabia, sí, pero leer a esta autora es una maravilla.

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