Stephanie Laurens - El sabor de la inocencia

Visitas: 6424

Crítica realizada por Merche

Charles Morwellan, octavo conde de Meredith, ha decidido que ha llegado la hora de casarse. E incluso ha encontrado a la candidata perfecta: Sarah Conningham. Ahora sólo falta convencerla, es decir, seducirlapara que acepte.

Sarah lleva tiempo enamorada secretamente del conde, pero no está dispuesta a casarse si no es por amor. De modo que le da a Charlie dos se- manas para que le demuestre que están hechos el uno para el otro...

Me he leído ya otro libro de esta saga y lamento decir que la historias que llevo leídas me están dejando un sabor de boca algo amargo porque me esperaba más de ellas, por eso de los hombres libertinos y gallardos. El sabor de la inocencia no es que me haya llenado a tope, pero es mejor que la otra que leí de la serie (ahora no recuerdo el título).

Esta es la historia del conde de Meredith, cuñado de Gabriel, al que supongo algunas conocerán ya.

Charles Morwellan es aristócrata, firme, que sabe dónde está y hacia donde debe dirigir sus pasos. Inteligente a tope, atractivo en grado sumo seguro y bastante adinerado gracias a su capacidad para generar dinero con los negocios. No tiene intención de casarse, aunque es perseguido por su físico, su posición y su fortuna, por todas las muchachas en edad de contraer matrimonio. Sin embargo, su título ha de perpetuarse y él sabe que, tarde o temprano, deberá elegir una mujer para que sea su condesa y le de un heredero.

Nos encontramos, por tanto, ante el clásico soltero sin intenciones de perder su libertad, aunque no hace ascos a un romance fácil. Pero no es tampoco el típico cabra loca, sino un hombre que sabe reaccionar y aprovechar las oportunidades. Como está seguro de no tener capacidad para enamorarse perdidamente de ninguna mujer, decide que lo mejor es buscarla a conciencia; alguien que le de un heredero y se acabó.

Sarah es una muchacha que conoce al protagonista desde siempre. Es hermosa, estudiosa, fiel, inteligente, toda una dama de carácter a pesar de su aparente fragilidad. Además está enamorada de Charles desde hace años. Aunque él no lo sepa ella es el contrapunto perfecto. Pero Sarah no está dispuesta a casarse porque sí, ella busca amar al hombre que sea su esposo, a tener la seguridad de que no ira tras las faldas de otra mujer, por eso no parece muy receptiva cuando Charles intenta acercarse a ella.

Tanto uno como otro se resisten a lo que comienzan a sentir sus corazones. Él, temeroso de perder su propia personalidad, de convertirse en un perrillo faldero cuando se da cuenta de que está locamente enamorado de Sarah. Y ella, otro tanto. Pero la boda se lleva a cabo y para preservarse, se distancian, se comportan como dos extraños a veces, te sacan de tus casillas porque les ves que sienten esa pasión que no dejan aflorar.

El malvado de turno pone en peligro la vida del conde metiendo en el argumento la intriga y la traición, aderezando más la historia.

Erotismo, hay. Pasión, también. Aquí no podemos quejarnos de que falte ese aditivo, al contrario, a mi modo de ver la autora se ha pasado un poco con tanto sentimentalismo porque a veces resulta hasta pesado. Dudas, puede que demasiadas.

Bueno, lo que he comentado al principio, que me ha resultado más entretenida que la otra que me leí, creo que era la historia de Vane, ahora me viene a la memoria, pero no he dado saltos mortales ni durante la lectura y al acabarla.

Entretenida, simplemente.


Crítica realizada por Trini

Stephanie Laurens nos ofrece una nueva entrega de la Saga de los Cynster. En este caso, la historia se centra en la figura del Conde de Meredith, cuñado de Gabriel Cynster.

Charles Morwellan es un aristócrata seguro de sí mismo y de la posición que ocupa en la sociedad. No sólo es un hombre de gran atractivo físico, tiene además una elevada capacidad intelectual y es un experto en finanzas. Las responsabilidades vinculadas a su título y su sentido del deber, le obligan a buscar una esposa que le dé el heredero que necesita para continuar con su estirpe. Por otro lado, intenta escapar de las madres casamenteras y evitar, así, introducirse en el mercado matrimonial de Londres. Toma la decisión de manera práctica y realista. Es un hombre frío, controlador y reservado, no busca el amor en su matrimonio, tan solo quiere una mujer conveniente y adecuada con la que pueda llevarse bien y que cumpla a la perfección con el papel de Condesa; pero eliminando de la ecuación un posible enamoramiento que le podría llevar a perder el control sobre su vida.

La elegida no es otra que su vecina y amiga de toda la vida Sarah Conningham. Es una joven dama, hermosa y de buen corazón. A todas luces, tiene todas las características necesarias para desempeñar satisfactoriamente el puesto de Condesa. Pero también es una mujer fuerte, con las ideas claras y firme en sus decisiones. Lo que Charlie no sabe es que ella está secretamente enamorada de él desde hace años y este enamoramiento es el que le lleva decidir que no aceptará una unión sin amor. De esta manera, el Conde de Morwellan se ve obligado a comenzar un cortejo, con el que no contaba, y una lenta seducción para derribar las iniciales reticencias de Sarah.

Charlie le ofrece pasión y lujuria; y aunque Sarah no puede resistirse a la intensa atracción que siente y ansía desentrañar los misterios de la unión entre un hombre y una mujer; también busca amor, confianza y compañerismo. Lord Meredith, amante experimentado, traza un plan de seducción para conquistar a su Condesa, pero no esperaba encontrar totalmente irresistible a su futura esposa y él mismo cae en las redes de un amor que no anhela. Una vez que logra su objetivo y se casa, erige un muro de frialdad alrededor de su corazón para distanciarse de la mujer que adora por miedo a perder el control. Domina y encierra sus sentimientos y por culpa de este alejamiento, pondrá en peligro, no sólo el corazón de su esposa, sino también su integridad física por culpa de un especulador avaricioso y traidor...

Esta es la historia de una seducción. El relato está lleno de sensualidad y lujuria. Encuentro cierto desequilibrio entre la narrativa, excesiva y rimbombante, y los diálogos, escasos y poco esclarecedores. El conflicto emocional que sufre Charlie domina todo el argumento y llega a resultar, casi, agotador.

"El Sabor de la Inocencia" podría haber resultado más interesante si la autora no hubiese abusado tanto del lenguaje sentimental, sensual y emocional; si no hubiese redundado tanto en la lucha interna y las indecisiones del protagonista. No obstante, me quedo especialmente con dos escenas de la novela: la noche de bodas, que me parece exquisita y la confesión final del traidor, en busca de la redención y la paz interior.

Aunque se trata de un relato lleno de sentimientos; en mi opinión, "El Sabor de la Inocencia" sólo es totalmente recomendable para aquellas personas que gusten de las historias cargadas de sensualidad, aunque contadas de manera elegante y delicada, son éstas las que dominan la historia.

Últimos libros añadidos

logo-face

Blog colaborador

banner-marta11

Blog colaborador

banner-sandram

Blog colaborador

banner-los-libros-de-maribel

Blog colaborador

banner-blog-hermanastras